Una moda ética y comprometida
Queridas amigas:
Llegó el invierno y con él la hora de abrigarse y usar nuevas prendas y accesorios. Pero con el frío también llegaron noticias de quienes no lo están pasando tan bien. Lo positivo es que junto con esas notas han surgido otras, esperanzadoras, sobre el trabajo desde nuestro sector hacia los más necesitados. En La moda ética gana terreno
, Josefina Figueras señala que “a la moda se la ha tachado con frecuencia de frívola y superficial”, pero que “las cosas están cambiando”, y así “leemos con frecuencia informaciones que nos desvelan una nueva e interesante faceta de la moda: su preocupación solidaria”.
Iniciativas de este tipo se ponen en marcha lideradas por profesionales y compañías de moda. Un ejemplo es el caso de Concha de Haro, responsable de producto en el grupo español Inditex (el propietario de Zara), que lleva a cabo una diversidad de acciones de voluntariado, apoyada por su propia empresa y con el compromiso de sus compañeros de oficina.
Otro caso, del que este año se cuentan muchos similares (como consecuencia de la crisis), es el de un grupo de diseñadores españoles, entre los que están Jesús del Pozo y Ágatha Ruiz de la Prada, que han hecho una fiesta de la moda solidaria, con un desfile a beneficio de los albinos en Tanzania.
Pero como explica Josefina Figueras en el artículo que mencionamos, citando al filósofo Alfredo Cruz Prados, una moda ética no es la que está “comprometida solamente con valores y causas externas a la moda: la paz, la pobreza, el medio ambiente”, sino que “consiste en primer lugar y esencialmente en que respete y ordene sus valores propios e intrínsecos”
En esa línea trabaja Susie Orbach, sicoterapeuta inglesa que defiende la diversidad en el peso, la talla y el color de pelo de las mujeres
y destaca la necesidad de que la moda se ajuste a la mujer real, y no al revés. Ése es uno de los valores propios de una moda ética y comprometida. Y por esa causa están luchando incluso publicaciones especializadas como la revista Vogue, cuya directora ha cuestionado las tallas que ofrecen las grandes marcas, por no corresponder ni siquiera a las medidas de las modelos.
Con esa inspiración las invitamos a leer La talla para cada una, la primera nota de una serie que compartiremos con ustedes cada mes.
Hasta pronto,
El equipo de Versátima – Asesorías de imagen
www.versatima.cl
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La talla para cada una
Por Magdalena Elton, asesora de imagen
Susie Orbach, siquiatra inglesa, es la creadora del sitio web Anybody que, desde Londres, invita a desafiar los estrechos cánones del marketing en su culto al cuerpo perfecto. En el año 2007, harta de observar a las modelos casi famélicas que pululaban por las pasarelas internacionales, inició un movimiento contra la "talla cero" en las Fashion Week de Nueva York y Londres. Y armó todo un revuelo para intentar que los modistos desterraran lo que ella llamó "el ridículo tamaño de un cuerpo femenino". "Nadie, pero nadie que ande por la calle, tiene una talla así. Entonces, ¿cuál es la idea de modelarla públicamente para vender ropa?", dijo, indignada desde su célebre escritorio de sicoterapeuta en Londres. (La gurú de la belleza real
, El Mercurio, 21/04/2009).
Esto que para nosotros parece estar lejos de nuestra realidad, está mucho más cerca de lo que creeríamos. Nos vemos envueltas en este bombardeo visual, e inconscientemente en nuestra retina queda impresa la imagen de esa mujer con cuerpo perfecto. Y a la hora de comprar, casi sin darnos cuenta, tendemos a buscar eso.
Cuántas veces al estar cerca del probador de una tienda he oído la siguiente frase: “Me queda grande; por favor, una talla menos”. Lo grande consiste en que en la cintura o cerca de ella hay uno o dos centímetros de aire, entre la prenda y el cuerpo. Cuando llega la talla más chica, se hace un esfuerzo y se logra cerrar.
El resultado es una prenda que se ajusta a todas y cada una de las variaciones de nuestra anatomía que, por cierto, están lejos de constituir ese “cuerpo perfecto” que casi ninguna mujer, salvo algunas excepciones, ha tenido ni tendrá nunca.
Nos interesa vernos bien; entonces la mejor talla para cada una será aquella que nos permita “movernos dentro de nuestra prenda”.
Algunos tips que te ayudarán:
- Conviene que quepa un dedo entre el pantalón o la falda a la altura de la cintura o cadera.
- Fíjate que al abrochar tu blusa, la abotonadura quede holgada, que no tienda a abrirse entre botón y botón.
- Cuida que las costuras queden derechas y que los bolsillos estén cerrados.
La ropa que cae desajustada del cuerpo se arruga menos y ¡hace verse más delgada!
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